viernes, marzo 23, 2007

Santas paradojas

Hoy mandé a capar a Homero, el gatito de mis hijos. Y para ser sincero, es una sensación muy extraña, lo veo al pobre bicho y me siento más hijo de puta que Videla. Y después de experimentar esa sensación me siento un boludo, lo cuál me mete en una paradoja, al gato le cortan las bolas y yo me siento un boludo por sentirme un hijo de puta.

1 comentario:

Anónimo dijo...

yo siento lo mismo de vos y no sabía lo del gato