Hoy mi viejo cumpliría años. Y mi manera de recordarlo es contando una historia de amor que ocurrió en los últimos momentos de su vida.
Fue en la sala de terapia intensiva del sanatorio San Lucas. Ya nos habían comunicado que no pasaría la noche, motivo por el cual se nos permitió pasar en grupo fuera de horario a visitarlo. Estaba en coma farmacológico. Entramos mi vieja, mi hermano, mi sobrina Natalia, mi exposa y yo. Mi hermano, católico practicante, pidió un cura para la extremaunción, luego que el sacerdote se retiró nos quedamos de pie alrededor de mi viejo. Y ahí se produjo el mayor acto de amor del que fui testigo. Mi viejo, que estaba todo entubado, reacciónaba cada vez que mi vieja hablaba. Lo pude notar por uno de los aparatos que medían vaya a saber, que la hablar mi vieja: subía. O sea, el tipo estaba viviendo los últimos momentos de esta vida y se seguía conmoviendo con la voz de la mujer que amaba, con la que compartió sus últimos 45 años.
Mi viejo no me enseñó nada, pero de él aprendí todo. Ese día, me dije: por menos de esto yo no firmo.
domingo, julio 15, 2007
Una historia de amor
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5 comentarios:
hay que hermoso, o sea una lastima las cirscunstancias,pero es verdad,por menos de esto,no se firma.
un saludo.
El tema es que uno, muchas veces se da cuenta tarde, yo firmo, total, después se puede borrar con el codo! jajajaj
no entendii el no lo firmo :S
pa te amo
y a el lo extrañoo muuchooo
me voii por qe sii no lloro
chauu
llore ! ves lo qe logras !
LQ:
Si bien el contexto fue el de su partida, el momento fue muy grosso.
Lore:
Vergonzoso.
Camiiie:
Quiere decir que quiero sentir un amor tan grande como, vivir un amor tan grande como ese.
Te abrazo.
El autor. El papá.
Pero vos ya firmaste y ya borraste también!
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