Si algún aprendizaje tuve en mis primeros 40 años es que ninguna vivencia es absoluta. Que las circunstancias cambian, a veces más rápido de lo que pensamos. Que ese no, mañana puede ser sí y desde ya, a la inversa. Que nuestras propias conversaciones son las que le dan densidad a determinados temas, haciendo que sean una mochila más dificil de llevar. Y cada vez más creo en esa frase budista: esto también pasará.
jueves, febrero 21, 2008
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2 comentarios:
y eso aporta una enorme tranquilidad,no?
Ves todo en cámara lenta tipo matrix. Es muy bueno!
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